jueves, 6 de octubre de 2016

Breves recomendaciones electivas

¿Por qué vale la pena leer “Las afinidades electivas”? Bueno, es Goethe: es de esos autores que se presumen. Pero si no es bastante, aquí van mis razonamientos.

Primero que nada y como dije en mi entrada anterior, la historia del libro es sobre el amor y el deseo como parte de la naturaleza humana y esto puede ser muy simple para nuestra época donde las telenovelas ponen los estándares del amor moderno: los amantes son como prendas de invierno, se usan y desechan dependiendo del frio que se tenga.

Pero las cosas eran diferentes en el siglo XVIII. En esa época se valoraban cosas como la lealtad y la fidelidad; el espíritu humano se media con la escala del honor, elemento que se basaba en estas dos virtudes. No solo eso, si no que las diversas fes defendían estos principios en sus dogmas. El humano no solo podía abandonar sus juramentos y entrar a las redes sociales donde siempre va a haber alguien que justifique nuestras decisiones sin importar lo terribles que eran. No, tenían que vivir con sus consecuencias.

Entonces, “Las afinidades electivas” es el enfrentamiento de poderosos valores contra un deseo igual de monstruoso. Es el enfrentamiento de la moral al grado superlativo, al punto en el que el sufrimiento y el completo abandono de sí mismo es el único paliativo en contra de esta lucha interna.

Todo esto con la bella prosa del autor.

Una sola cosa más debería decir. Como muchos otros autores Goethe presiente el cambio de su época: ante una reforma religiosa, política y social, el intuye que el mundo ha de cambiar y sabe que el verdadero enfrentamiento de su época es moral. No es que esta obra sea una metáfora de esa lucha, pero si es uno de los múltiples escenarios que traerá: la ruptura de las viejas formas y el doloroso cambio hacia lo nuevo.  


No hago justicia a la obra, porque no me alcanzan las fuerzas. Pero créanme, si pudiera arrojar libros al mundo, este sería uno. 

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