Bob Dylan ganó el premio nobel de literatura e hice un comentario al
respecto de ello en mis redes sociales, pensando que a nadie le importaría este
asunto. Pero a la gente le importa. Y mucho, aparentemente.
Yo tengo un conflicto, no con Dylan como ganador, si no con la noción misma
del premio nobel de literatura y el criterio en base al cual se otorga. Es
decir, hasta donde sé, el premio se da por contribuciones al área específica
que se está premiando, lo que me parece un tanto difícil de digerir, pues
requiere necesariamente una aportación práctica del arte. Si hablamos del nobel
de química, estamos considerando que no es el aporte lo que interesa por sí
mismo, si no las aplicaciones prácticas del mismo.
En este caso, a Dylan se le dio por “sus contribuciones a la poética en la música
americana”. Esta frase representa al menos tres cosas: que las letras de Bob
Dylan contienen poesía comparable a cualquier autor antes premiado –que no lo
sé, apenas conozco un par de sus canciones-, que estas mismas letras son un
parteaguas en su área y que los diversos autores americanos lo tienen como
punto de referencia en la creación de sus obras.
La obra puede ser influyente, pero no es necesario que lo sea. Dar un premio a la obra por su influencia, forza a la misma a tener un cariz que no necesita.
La obra puede ser influyente, pero no es necesario que lo sea. Dar un premio a la obra por su influencia, forza a la misma a tener un cariz que no necesita.
Ahora bien puedo estar malentendiendo el premio. Urjo a quien guste a
educarme al respecto.
En un segundo momento, el premio me resulta sospechoso por el comité mismo
que se encarga de otorgar el premio. Primero, es un jurado internacional; esto
quiere decir que son personas de diversas partes del mundo cuya lengua madre es
diferente en cada caso, que deben leer a un autor en un idioma distinto al
propio y, por lo tanto, confiar en la apresurada traducción de alguna editorial de su
país o, en el peor de los casos, hecha por algún ayudante del mismo. Es también
gente que no tiene contacto con la cultura de la cual surge la obra y que no
tiene entendimiento de las intenciones del autor –dado que es complicado hablar
de “literatura universal” en estas épocas donde la literatura está más
segmentada de lo que ha estado en décadas--. Y después de todo esto, deben
discutir –en diversos idiomas- la relevancia de las contribuciones del autor.
Viéndolo así, suena razonable escoger a un músico de fama internacional. Ahorra trabajo considerablemente.
Y si, sé que es gente erudita en literatura. Pero también sospecho
grandemente de la erudición a esos niveles.
Mis sospechas del comité y de la manera en la que se determina al ganador se
incrementan con la inclusión de compositores, segmento que nunca me hubiera
imaginado que participaba en la selección de este nobel. Un compositor y
cantante siempre será más popular y llevará ventaja sobre un poeta, porque la música influye
en las intenciones de la composición.
Quizá el nobel también es un asunto de popularidad y yo estoy aquí discutiendo
tonterías.
Yo recuerdo que le dieron a marie curi el Nobel primero por su aporte del radio, y luego por encontrarle una aplicación práctica, que a estas alturas a mí me parece que algunas aplicaciones son algo forzadas.
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