¿Por qué leer “Veinte mil leguas de viaje submarino”? Hay que decir que el
libro tiene una fama de ser ciencia ficción y fantasía, pero también es algo
críptico y es en gran medida al personaje del Capitán Nemo. El protagonista,
Arronax, se encuentra atrapado en el Nautilus y sus objetivos son el descifrar
el misterio del capitán del submarino y al mismo escapar de él.
Pero el libro es raro. No es que carezca de la emoción de la aventura o la
posibilidad de maravillarse con las ideas que provienen de la idea de una
exploración imposible en sitios fantásticos: es el hecho de que en momentos el
libro se detiene por completo a explicar cosas que, por interesantes que puedan
ser, detienen el progreso de los hechos.
Yo sé que no soy nadie para criticar el proceso de creación de historias de
Julio Verne, pero el hecho de darle prioridad a cuestiones técnicas sobre el
submarino o sobre las criaturas que observaban desde el mismo, hace que los capítulos
se sientan tremendamente largos, al grado de que fácilmente se olvida de lo que
se estaba hablando unas páginas antes. Sin embargo, me parece interesante que
este tipo de narraciones técnicas acompañarán la mayor parte de las historias de
ciencia ficción en el futuro.
Ahora bien, leer a Verne requiere un cierto estado mental: es requerido abandonar
un tanto el cinismo de la vida moderna. Es
decir, si sabemos que hoy en día hay submarinos y que la exploración marina es
posible y que la catalogación de la vida marina es abundante, puede parecer un
libro torpe y algo rudimentario en sus ideas. Se requiere poner en los ojos y
estado emocional de aquel que sueña con lo que no es posible. Es decir, es
necesario volverse crédulo y por lo mismo capaz de sentir asombro.
Entonces, si es capaz de tomarse a la ligera la lectura, disfruta de las
aventuras educativas con toques de fantasía y una primitiva ciencia ficción, y además
tiene el espíritu subversivo y misterioso del capitán Nemo, este libro es para
usted.


