¿Cuál es el motivo que permite terminar Moby Dick? En mi entrada anterior
mencionaba que es un libro sumamente pesado por la densidad de sus contenidos en la narración y, particularmente, en los
temas derivados de la historia que no aportan nada a la misma. Pero aun frente
a lo cansada que es la lectura, hay ciertos elementos que empatan con el lector
que permiten continuar la historia.
El primer elemento es el misterio. Cuando ubicamos en la memoria esta historia, pensamos tanto en la ballena albina como en el Capitán
Ahab, personajes sumamente caricaturizados por los diversos medios como películas
o series de televisión. Bueno, ninguno de los dos es una presencia constante en
la historia: el protagonista y narrador es un marinero de nombre Ishmael y él
sabe tanto de estos personajes como nosotros; y no aprendemos gran cosa
de ellos hasta casi el final de la historia. Por esta misma caricaturización de
la que hablamos, puede parecer que el misterio es inexistente -casi todos
sabemos que el capitán Ahab quiere matar a la ballena- pero los detalles son
los que nos hacen querer saber, revelar el misterio.
En segundo lugar es el mismo Ishmael y el resto de la tripulación. En la
primera página, revela que el opta por lanzarse al mar como reemplazo de un
suicidio y este ánimo funesto parece ser el común entre estos hombres de mar.
La historia frecuentemente se relaciona con la idea de obsesión y venganza,
pero raramente se relaciona con esta idea trágica de aquellos que se lanzan a
la suerte de los elementos por no tener nada que perder; seguir a Ahab y
navegar de esa manera es un suicidio lento que se va desarrollando durante las
páginas del libro y da tiempo a los personajes a enfrentarse con su propia
soledad y angustias. Melville adelanta unas cuantas décadas todas las
aspiraciones existencialistas de los escritores del siglo XX.
Finalmente, hay un dejo de aventura. Puede que la obsesión y la locura
inunde el barco, pero estos personajes ven de frente a la muerte y murmuran “te
conozco y no te será fácil”. La aventura está en tratar de vencer al mar, aun
sabiendo que es imposible. Es vencer a la ballena aun sabiendo que eso no
soluciona nada. Los hombres de mar pretenden morir, pero antes los oiremos
crujir.
Ahí mis motivos para leer Moby Dick. Para haberlo terminado al menos.
¡Ah! ¡Una cosa más! Los personajes están llenos de supersticiones, pero la más
adorable es cuando mencionan que todos los animales albinos son malignos.
Mi gato era albino y lo leí con él. Ocasionalmente volteaba a verme como
diciendo “y ya que sabes de la maldad en mis genes, ¿qué vas a hacer?”.

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