miércoles, 7 de septiembre de 2016

De animales albinos y marineros suicidas.

¿Cuál es el motivo que permite terminar Moby Dick? En mi entrada anterior mencionaba que es un libro sumamente pesado por la densidad de sus contenidos en la narración y, particularmente, en los temas derivados de la historia que no aportan nada a la misma. Pero aun frente a lo cansada que es la lectura, hay ciertos elementos que empatan con el lector que permiten continuar la historia.

El primer elemento es el misterio. Cuando ubicamos en la memoria esta historia, pensamos tanto en la ballena albina como en el Capitán Ahab, personajes sumamente caricaturizados por los diversos medios como películas o series de televisión. Bueno, ninguno de los dos es una presencia constante en la historia: el protagonista y narrador es un marinero de nombre Ishmael y él sabe tanto de estos personajes como nosotros; y no aprendemos gran cosa de ellos hasta casi el final de la historia. Por esta misma caricaturización de la que hablamos, puede parecer que el misterio es inexistente -casi todos sabemos que el capitán Ahab quiere matar a la ballena- pero los detalles son los que nos hacen querer saber, revelar el misterio.

En segundo lugar es el mismo Ishmael y el resto de la tripulación. En la primera página, revela que el opta por lanzarse al mar como reemplazo de un suicidio y este ánimo funesto parece ser el común entre estos hombres de mar. La historia frecuentemente se relaciona con la idea de obsesión y venganza, pero raramente se relaciona con esta idea trágica de aquellos que se lanzan a la suerte de los elementos por no tener nada que perder; seguir a Ahab y navegar de esa manera es un suicidio lento que se va desarrollando durante las páginas del libro y da tiempo a los personajes a enfrentarse con su propia soledad y angustias. Melville adelanta unas cuantas décadas todas las aspiraciones existencialistas de los escritores del siglo XX.

Finalmente, hay un dejo de aventura. Puede que la obsesión y la locura inunde el barco, pero estos personajes ven de frente a la muerte y murmuran “te conozco y no te será fácil”. La aventura está en tratar de vencer al mar, aun sabiendo que es imposible. Es vencer a la ballena aun sabiendo que eso no soluciona nada. Los hombres de mar pretenden morir, pero antes los oiremos crujir.

Ahí mis motivos para leer Moby Dick. Para haberlo terminado al menos.

¡Ah! ¡Una cosa más! Los personajes están llenos de supersticiones, pero la más adorable es cuando mencionan que todos los animales albinos son malignos.


Mi gato era albino y lo leí con él. Ocasionalmente volteaba a verme como diciendo “y ya que sabes de la maldad en mis genes, ¿qué vas a hacer?”. 

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