Herman Melville está de moda. No es tanto como para ver jóvenes con
playeras con su nombre, pero en los círculos literarios y filosóficos se cita
frecuentemente por su cuento “Bartleby, el escribiente”. Desafortunadamente yo
lo conocí por Moby Dick.
Moby Dick es una de las glorias de la literatura americana. Es el
equivalente estadounidense del “Pedro Paramo”, el libro que se les obliga a los
adolescentes a leer en la preparatoria. Lo más curioso de la obra es que su éxito
fue muy posterior a su publicación. Y esto es debido a que sus temas se acoplan
más al siglo XX e incluso a los tiempos modernos: el primero de ellos y el que
lleva la obra es la obsesión por metas o enemigos quiméricos que terminan por
destruir tanto al obsesivo como a los que lo rodean. Otros elementos que
emparejan con tiempos más modernos son la superstición que surge de lo
desconocido, los sórdidos escenarios llenos de desaliento y angustia o la melancolía
de saberse atrapado, solo entre una multitud.
No cabe duda que estos elementos se presentan… cuando la novela
avanza. El más grande problema de la obra es que tiene este elemento del
romanticismo que es el sobrexplotar los temas describiendo cada elemento hasta el
absurdo. Con algunos autores -como es el caso de Víctor Hugo- esto
resulta interesante pues los autores muestran un interés por “educar” al tiempo que entretener, hacer poesía o convertir sus opiniones en grandiosos discursos –con
los que se puede o no estar de acuerdo-. Melville… habla de ballenas. Mucho. De
cada parte de las mismas y que se puede hacer con ellas. Hubo un gran lapso de
la novela en la que solo recuerdo como desmenuza sus ideas sobre estos animales
intercalando ocasional poesía hecha al vapor, pero lo recuerdo porque cuando terminé de leer esta parte, me había olvidado de lo que estaba pasando en la
historia.
Finalmente, el estilo narrativo es pesado. Incluso cuando hay un fluir de
la historia, ésta llega a estar tan cargada de imágenes que llega a ser un reto
sostener la atención de los sucesos. Este estilo empata mucho con algunas
personas pero en mi experiencia particular, es el tipo de cosas que provocan
detener la lectura y hacer cualquier cosa que despeje la mente.
Moby Dick es un libro difícil. Sin embargo es una excelente ballena que
cazar para presumir las dotes de lector.

Entrada parca que sirve como primera parte.
ResponderEliminarXD, ve vanagloriaré entonces, aunque lo único que recuerdo de Moby Dick es la descripción de los ojos de queequeg cuando estaba enfermo.
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