martes, 6 de septiembre de 2016

"Sobre Moby Dick" o "La determinación de leer libros pesados"

Herman Melville está de moda. No es tanto como para ver jóvenes con playeras con su nombre, pero en los círculos literarios y filosóficos se cita frecuentemente por su cuento “Bartleby, el escribiente”. Desafortunadamente yo lo conocí por Moby Dick.

Moby Dick es una de las glorias de la literatura americana. Es el equivalente estadounidense del “Pedro Paramo”, el libro que se les obliga a los adolescentes a leer en la preparatoria. Lo más curioso de la obra es que su éxito fue muy posterior a su publicación. Y esto es debido a que sus temas se acoplan más al siglo XX e incluso a los tiempos modernos: el primero de ellos y el que lleva la obra es la obsesión por metas o enemigos quiméricos que terminan por destruir tanto al obsesivo como a los que lo rodean. Otros elementos que emparejan con tiempos más modernos son la superstición que surge de lo desconocido, los sórdidos escenarios llenos de desaliento y angustia o la melancolía de saberse atrapado, solo entre una multitud.

No cabe duda que estos elementos se presentan… cuando la novela avanza. El más grande problema de la obra es que tiene este elemento del romanticismo que es el sobrexplotar los temas describiendo cada elemento hasta el absurdo. Con algunos autores -como es el caso de Víctor Hugo- esto resulta interesante pues los autores muestran un interés por “educar” al tiempo que entretener, hacer poesía o convertir sus opiniones en grandiosos discursos –con los que se puede o no estar de acuerdo-. Melville… habla de ballenas. Mucho. De cada parte de las mismas y que se puede hacer con ellas. Hubo un gran lapso de la novela en la que solo recuerdo como desmenuza sus ideas sobre estos animales intercalando ocasional poesía hecha al vapor, pero lo recuerdo porque cuando terminé de leer esta parte, me había olvidado de lo que estaba pasando en la historia.

Finalmente, el estilo narrativo es pesado. Incluso cuando hay un fluir de la historia, ésta llega a estar tan cargada de imágenes que llega a ser un reto sostener la atención de los sucesos. Este estilo empata mucho con algunas personas pero en mi experiencia particular, es el tipo de cosas que provocan detener la lectura y hacer cualquier cosa que despeje la mente.


Moby Dick es un libro difícil. Sin embargo es una excelente ballena que cazar para presumir las dotes de lector.

2 comentarios:

  1. XD, ve vanagloriaré entonces, aunque lo único que recuerdo de Moby Dick es la descripción de los ojos de queequeg cuando estaba enfermo.

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